Los Dientes
Los Dientes son estructuras duras, salientes y de color blanquecino compuestas, de dentro a fuera, por pulpa, dentina y esmalte, de tamaños y formatos diversos, implantadas en los maxilares y en las mandíbulas de muchos vertebrados. Como elementos fundamentales del aparato digestivo, preparan los alimentos para ser deglutidos, reduciéndolos a una pasta o bolo alimentario.
Los dientes son también un elemento importante, en cuanto que instrumentos, a la hora de desempeñar otras funciones de naturaleza social, como la comunicación y también las acciones de autodefensa o de ataque.
Los mamíferos tienen dientes altamente diferenciados y adaptados a diferentes tipos de alimentación. Sus dientes iniciales, los llamados "dientes de leche", son sustituidos de una forma simple y natural por los "dientes definitivos", que deberán durar el resto de la vida.
La Dentición Humana
Un adulto tiene normalmente 32 dientes, dieciséis en la mandíbula (inferior) y dieciséis en el maxilar superior. Cuatro incisivos, localizados en la zona frontal, preparados para cortar pedazos de comida, que no sea demasiado dura. A su lado se encuentran dos caninos, puntiagudos, uno de cada lado, destinados a cortar y perforar. Los incisivos y los caninos preparan el alimento para entrar en la boca. La tarea siguiente está reservada a los cuatro premolares y a los seis molares, que además de cortar, machacan y trituran los alimentos.
Entre los seis meses y los tres años, toda la dentición humana inicial y temporal está formada, sumando un total de 20 dientes. Entre los seis y los once años la sucede la dentición definitiva. El último diente en caer es el segundo molar deciduo. Los cordales (terceros molares) aparecen alrededor de los 21 años y, por esta razón, son conocidos como "muelas del juicio".
Nuestros hábitos alimentarios, caracterizados por un consumo excesivo de azúcares y almidones, junto con las vidas agitadas que llevamos, hacen recomendable la intervención del médico dentista, regularmente, a lo largo de nuestra vida.
Por otro lado, o por razones hereditarias, hábitos o accidentes, desarrollamos maloclusiones, o sea masticaciones irregulares, que importa corregir y que, por esa razón, hacen asimismo aconsejable la intervención del médico dentista (ver especialidad de Ortodoncia, en la sección Servicios).
Higiene Dental

Una buena higiene es fundamental para una conservación saludable de los dientes. Por eso, deben ser cepillados con una pasta conteniendo flúor, después de cada comida, por la mañana al levantarse y antes de acostarse.
El uso regular de hilo dental también es recomendable, en la medida en que el cepillo no llega a los espacios interdentales. Usado con criterio una vez al día es suficiente para la mayoría de las personas. Normalmente, el horario más cómodo es antes de acostarse.
Aparte de seguir estos hábitos de higiene diarios, debe visitar regularmente a su dentista, por lo menos dos veces al año, para evitar verse forzado a acudir más tarde. Apueste por la prevención.
Principales enfermedades de los dientes
Las enfermedades más comunes que atacan los dientes son la Caries y las Enfermedades Periodontales.
Las primeras están asociadas a ataques a la cobertura de los dientes por bacterias que destruyen la superficie protectora de los dientes: el esmalte. Si esta destrucción es profunda podrá atacar la capa siguiente, la dentina, y eventualmente la pulpa, generando dolores y obligando a intervenciones, más o menos significativas, por parte de su dentista.
Las enfermedades periodentales están relacionadas con la acumulación de placa bacteriana y de cálculo dental en los dientes, originando infecciones y sangrado de las encías.
Las visitas regulares al dentista ayudan a prevenir estas enfermedades y a preservar sus dientes.
Alimentación
Junto a la higiene diaria, la alimentación también juega un papel decisivo en la conservación de dientes y encías sanos.
Es del conocimiento general que dietas ricas en azúcar y el consumo excesivo de alcohol y de tabaco provocan daños significativos en la salud de los dientes.
Los almidones también pueden contribuir a la creación de caries, ya que las bacterias existentes en la boca lo descomponen, creando un ácido que ataca el esmalte de los dientes.
En cualquier edad, un buen programa de salud oral incluye buenos hábitos alimentarios. La misma comida que alimenta músculos y huesos sanos, ayuda también a crear, desarrollar y mantener dientes y encías fuertes y sanos. Una dieta rica en leche y sus derivados suministra calcio y vitamina D. Tanto el pan (y en general los cereales) rico en vitamina B, como las frutas y vegetales, en vitamina C, son esenciales para la salud de las encías. Carnes magras y de aves, pescado y leguminosas, son ricas en hierro y proteínas, fundamentales para la salud en general y magnesio y zinc, esenciales para los dientes y huesos.
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